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jueves, 19 de julio de 2012

OPINOPINCHA

¿PARA VER A QUIÉN PAGARÍAS UNA ENTRADA?


Esta pregunta se la hicieron al entrenador y ex futbolista uruguayo Luis Garisto hace algunos años en el programa Hablemos de fútbol, en ese entonces conducido por el periodista Víctor Hugo Morales y el mariscal Roberto Perfumo. Entre la nostalgia y la apatía, Garisto dijo que él sólo pagaba entrada por ver a Garrincha.

En estos días le pregunté lo mismo a un hincha de Santa Fe, uno de esos que fue testigo de los goles de Panzuto y Perazzo, de los trucos de Díaz y de Cañón, de la pulcritud de Sekularac y de Rial, entre otros nombres perennes del equipo… Me dijo que sólo pagaba entrada por ver a Omar Pérez. “Es un jugador diferente, que pega la pelota al pie, que piensa antes de jugar”.

El sarcástico Eduardo Galeano, bruñido a la hora de escribir, vertió en un papel una sentencia usando como metáfora la época de Maradona y la de Messi. “Si Maradona ataba la pelota con un cordón para llevarla, Messi la tiene adentro del pie”. Los mismos ex jugadores y entrenadores se abstienen de comparar futbolistas destacados nacidos en épocas diferentes. No obstante, parecen coincidir en que difícilmente se volverán a ver futbolistas de la envergadura de Juan Sebastián Verón, Juan Román Riquelme y Ariel Ortega, quienes pagaban la boleta.     





Carlos Andrés Escobar Bustos
Coordinador Procesos Psicológicos y RRHH

jueves, 31 de mayo de 2012

Opinopincha


                                                                             
FALCAO, EL MÁS GRANDE


Ahora que ya sabemos que Falcao fue por segunda vez consecutiva campeón y goleador de la Europa League, antigua Copa UEFA, lo hecho por el samario adquiere una dimensión histórica y seguro, casi irrepetible desde lo deportivo para un jugador nacido en nuestra tierra. Y no es sólo porque sea el tercer goleador histórico de la competición (30 goles); tampoco porque sea el máximo goleador en una edición (17 goles con Porto el año pasado); ni porque sea el único futbolista en ser goleador de la Europa League en temporadas consecutivas (2010-1011 con el Porto, 2011-2012 con el Atlético); mucho menos porque tenga 35 goles en su primera temporada con el Atlético restándole un partido por jugar, récord para un debutante en la liga española… Lo es porque, para fortuna de nuestro fútbol, tan mal jugado y con tantos vicios, es una ilusión muy grande que nuestra juventud crezca con un ejemplo de deportista íntegro, tanto en lo deportivo como en lo personal. Un ejemplo de futbolista disciplinado, trabajador y con valores tanto religiosos como familiares. Una persona educada y con carisma…

Dejamos atrás esos tristes casos en que nos tocaba disfrutar al futbolista y aguantarnos a la persona. Peor aún, tolerarle todo porque como “juega bien y es el patrimonio del club”; en muchos casos olvidar y no hablar porque “como es una gloria del futbol”; sin hablar de los que siempre los justifican diciendo “es que viene de un contexto social muy duro y humilde”, como si no existieran personas humildes y decentes. Siempre contando con la complicidad y alcahuetería de los dirigentes de nuestro fútbol en  casos, comprobables y recientes, de la selección y los clubes. Once Caldas, por nombrar sólo uno. Y de los organizadores, coordinadores deportivos e instructores en las categorías menores de la gran mayoría de los equipos que participan en las distintas competencias del fútbol amateur.

Por todo lo anterior es que ahora el trabajo es nuestro y el cambio está por venir. Debemos utilizar a Falcao como herramienta y ejemplo para dejar atrás lo que ya fue y avanzar a un futuro mucho mejor. Reafirmar, con Estudiantes Colombia en nuestro caso, nuestras creencias y convicciones, haciéndonos fuertes en la formación del ser humano antes que la formación del futbolista. Olvidarnos de los resultados inmediatos y centrarnos en proyectos largos y duraderos a través del tiempo… Sólo así este esfuerzo valdrá la pena, perdurará y dejará huella para las generaciones que vienen y para nuestra maltrecha sociedad.

Por todo esto y para cerrar, en una opinión muy personal, Falcao es ya a sus 26 años el mejor jugador colombiano de la historia.

Algo más: Mariano Closs en la transmisión realizada por Fox Sports se refería al Atlético como el Madrid. Error. El Madrid (o Madrí) es el club blanco de la capital, nombrado Real tiempo después y coloquialmente denominado como los merengues o vikingos. Por su parte el Atlético (Atleti o Aleti) es conocido como los colchoneros o indios.


Marco Alba
Entrenador Categoría Sub 17


miércoles, 25 de abril de 2012

Opinopincha



‘JUICIO ARBITRAL’… ¿DÓNDE QUEDÓ EL BALÓN?


No soy quién para decir si un árbitro pita bien o mal. Acerca del fútbol, últimamente he optado por callarme lo que en verdad pienso (lo hablo conmigo mismo a la manera del filósofo). Primero, por respeto a quienes lo viven a nivel profesional; segundo, por quienes lo han estudiado; y tercero, para evitarme altercados con aquellos que dicen haber visto mucho aunque sus comentarios no lo demuestren.

Todos los días hablan de los árbitros. Y así como hablan de los árbitros, hablan de los jugadores y de los técnicos. Siempre tienen una valoración positiva y negativa. “Bielsa es bueno, Péckerman es malo”. “Maturana fue bueno, Rueda fue malo”… Por ejemplo, Markarián era bueno el año pasado cuando terminó la Copa América, algunos periodistas peruanos auguraban el ‘Renacimiento’ de la época dorada, pero ahora es malo porque realiza microciclos. Tan malo es que ni siquiera tiene derecho a defenderse de un hincha que lo ataca verbalmente sin argumento alguno, y que de haberle golpeado, entonces le hubiesen clasificado como un gamberro solamente por evitar ser agredido.

Es desolador y a la vez da susto… Tanta erudición sobre fútbol sólo para limitarse a decir: “es bueno, es malo…” Por un “mal” pase entregado, por un cambio “mal” hecho, por una jugada “mal” cobrada… Hace poco me encontré en la calle a un viejo conocido de esos de la época cuando íbamos al estadio a ver equipos que no eran de nuestro afecto. Decepcionado, me decía: “se creen normales pero parecen enfermos, sólo ven lo malo”.

 A Machado, a Roldán, a Vélez y demás árbitros del fútbol local los critican porque son malos y no saben pitar, los tildan hasta de ineptos, como si el error arbitral pasara en todos los casos por equivocarse adrede o no aplicar el reglamento al pie de la letra. Por fortuna existen miles de estudios de fisiólogos, educadores físicos y expertos arbitrales realizados en Europa y en América (D´Ottavio & Catagna en Italia, Plessner y otros colaboradores en Inglaterra y Estados Unidos -esos sólo para entregar algunos como ejemplo) que han hallado argumentos contundentes en los últimos 20 años explicando el sesgo arbitral, razones lógicas dentro de la experiencia deportiva como el agotamiento físico y la deshidratación, el defecto visual-auditivo, el ángulo y ubicación frente a las jugadas, el control de temperamentos de futbolistas y técnicos, el tipo de competencia y otros factores externos de orden sociocultural.

De tiempo para acá, los comentarios de fútbol se centran en todo menos en la pelota. Hablan de los salarios y de los fichajes, de los escándalos dentro y fuera del vestuario, de periodistas que recomiendan entrenadores, de sobornos a árbitros, de partidos arreglados, de otros delirios y de un pocotón de personajes que a la larga ni tienen nada que ver con el fútbol. ¿Dónde quedó el balón? En el fútbol globalizado, se vende más la trompada que se dieron hinchas y futbolistas detrás de los buses en la sede de concentración que una virtud técnica o un acto de deportividad.


Carlos Andrés Escobar B.
Psicólogo

miércoles, 28 de marzo de 2012

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COMPAÑEROS MONTADORES



A raíz de dos partidos que pude ver el fin de semana en la liga local (los clásicos de Bogotá y Medellín) y aprovechando que ahora se habla tanto sobre el matoneo en colegios, sumado al escándalo que se presentó por el suicidio de un joven estadounidense por el abuso de un compañero de habitación en la escuela, puedo escribir una opinión sobre lo que me pareció un desmedido ataque de parte de un par de periodistas en contra de Ignacio Ithurralde de Millonarios y Johan Fano de Atlético nacional. Tanto Adolfo Pérez en el partido de Bogotá como Iván Mejía en el de Medellín no hicieron otra cosa que criticar de manera constante y en la mayoría de casos sin razón y fundamento a este par de futbolistas.



Digamos, con sinceridad, que Ithurralde se equivocó feo en dos pelotas paradas frente a Nacional hace más de un mes en el El Campín, pero parece que al señor Pérez se le volvió costumbre achacarle todos los problemas defensivos del equipo al jugador uruguayo, culpándolo de todo y siempre utilizando un tonito jocoso rayando en la burla. En el caso de Fano, quien ingresó por pocos minutos y se mostró impreciso (no entró fino y los compañeros no lo ayudaron), es conocido que viene de una inactividad que muy seguramente no le permite estar en plenitud de condiciones, pero que todo lo que no hace en ataque se deba a que está lento, pesado, sin explosión y apático es inexacto. Además, hacerlo de una manera tan reiterativa en conceptos, sin otra razón que hacernos creer que ellos son los que saben de fútbol y que son los únicos que se dan cuenta de algo que todos vemos, pero no entendemos, según ellos, es muy jactancioso y cansón.



Todo esto sumado a que hablan mal, como jugadores y no como periodistas; ninguno posee habilidades futbolísticas demostrables; ninguno practicó el deporte de manera competitiva y no conocen las distintas circunstancias y variantes que se pueden presentar adentro de la cancha, son 11 jugadores; hace que ver un partido del futbol colombiano se vuelva una experiencia bastante triste y aburrida. Más parece una escena sacada del recreo de un colegio en el cual se juega de cualquier forma (esto también puede ser parecido) y en la línea están los chachos del curso actuando como un par de compañeros montadores que no juegan ni le aportan nada al espectáculo pero que se sienten dueños del mismo y sólo critican al que la embarra.



Comparándolos con los buenos periodistas de afuera (estos no critican de esta manera, conocen el deporte y sus incidencias, generalmente aciertan en apreciaciones, son objetivos, hablan correctamente, si no tienen nada que decir se apoyan en estadísticas o anécdotas, no son repetitivos ni predecibles en sus comentarios, los que no practicaron el deporte solo comentan sin emitir juicios, cuentan cosas que por televisión no alcanzamos a ver no lo que estamos viendo, no confunden jugadores, no gritan sin necesidad, reconocen errores, saben lo que el árbitro pitó…) no los malos, nos podemos dar cuenta por qué nuestro fútbol esta como esta, nos va como nos va y por qué no evolucionamos. Nos preocupamos más por destruir que por construir, se creen los dueños de la verdad y el único mérito que tienen es la adaptación a los distintos técnicos y dirigentes, (aunque parezca un chiste siempre son los mismos) acomodándose y dando vuelta a sus criterios y creencias (caso Mejía-Vélez) para lograr, solamente, su propio beneficio. Si queremos un fútbol de verdad deberíamos tener periodistas de verdad.



Errar es de humanos. Todo el mundo se puede equivocar. Nadie es perfecto. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Criticar es fácil, hacer no tanto.



Marco Antonio Alba

DT Categoría Sub 17


miércoles, 31 de agosto de 2011

miércoles, 10 de agosto de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

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Venezuela, cuatro meses atrás. Se enfrentaban Estudiantes de Mérida y Deportivo Anzoátegui. Algún sector de la prensa venezolana apostaba el triunfo por el primero, contrario al segundo equipo, por quien no daban un peso. Por fortuna el fútbol es impredecible y nos pone a pensar, a tragarnos nuestras prédicas. Si en la repisa está dibujado el espectro de un juego donde uno nunca ve los goles, en la realidad los jugadores deciden cómo será el show, si habrán goles o no... Si en la Copa América pocos esperaban un Perú-Venezuela disputando el tercer puesto por encima de Brasil o el mismo Chile, quien para mi gusto mereció un mejor posicionamiento en el torneo, cada campeonato se entorpece en sus estadísticas porque el presente muestra que se han nivelado tanto las cargas como los guayos. El jugador peruano es más consciente de su historia en el fútbol, el futbolista ha ido entendiendo que 11 jugadores pueden superar a otros 11 por destreza técnica, capacidad física y resistencia psicológica, así sus colegas porten la casaca de Argentina o de Brasil.

En ese partido del fútbol venezolano, cuentan que el entrenador Rafael Santana (ex futbolista que convirtió el primer gol de Venezuela en una Copa América) entró en crisis, o mejor dicho, en un estado de incredulidad, de suspensión de juicio. Escéptico de su táctica, del recurso de sus jugadores y con la impotencia hecha carne al presenciar un 0-3 como local en 58 minutos transcurridos de partido, hizo algo poco usual: sustituir al guardameta.

Pese a la furia del cancerbero Rafael Romo, quien se retiró no sólo de la cancha sino también del estadio, queda ese desafío al hincha y al seguidor del fútbol de razonar cómo es de diferente experimentar el fútbol desde la planta baja. Si los hinchas de Estudiantes de Mérida enloquecían por la paliza que recibían del visitante, no me quiero imaginar sus rostros de amargura esperando el ingreso de un atacante desde la lógica de un alma fanática, donde es poco probable que un golero anote sólo por acatar su castigo de cuidar la portería. Pero como el fútbol no es un secreto para nadie, resulta algo más misterioso e incierto: podría ser un asunto de fe, pero no esa fe proveniente de fuerzas divinas, sino de creer en la posibilidad de que el pensamiento de un entrenador, sumado a las habilidades del jugador, ambos procesos sometidos a un laboratorio llamado ‘entrenamiento’, se sintonicen desde la cabeza hasta los pies justo en la hora del juego.





Carlos Andrés Escobar

Psicólogo



miércoles, 27 de julio de 2011

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Andrés Molina
Categoría Quinta


miércoles, 20 de julio de 2011

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Yohan Smith Luna Escobar
Cuarta Categoría

sábado, 1 de mayo de 2010

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A todos los rivales debemos respetarlos y la mejor forma es proponiendo buen fútbol.

Brandon Caicedo
Categoría Infantil

lunes, 8 de febrero de 2010

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LAS COSAS TRISTES DEL FÚTBOL

Uno de los futbolistas que más me ha gustado se llama Ariel Arnaldo Ortega. Es de esos jugadores que uno nunca quiere que se retire del fútbol, tiene alegría para el juego, nunca teme enfrentar a los “gigantes” que quieren bajarlo a patadas, inteligente, rápido, astuto. Lo había seguido en los partidos que actuó en los torneos de verano, y en uno de los clásicos contra Boca Juniors, me preguntaba si Maradona podría considerar en sus planes un jugador de ese talento y experiencia… ¡y volverlo a ver junto a la bruja en el mediocampo como en el 98!

Y por ahí alguien me decía: “el problema del burro es que en cualquier momento recae”. Como ya es conocido, Ortega ha presentado dificultades con el alcohol a lo largo de su carrera deportiva a causa de situaciones personales que le generan depresión, varias veces ha estado en tratamiento psicológico.

Y a pocos meses del mundial, aparece la maldición de las lesiones. Es triste ver lo que le sucedió al lateral brasileño Luis Filipe del Deportivo hace unas semanas, una lesión dramática. Y como seguidor del fútbol, al menos esperaría que Michael Essien o Fernando Torres, por ejemplo, logren retomar el nivel que traían para la gran cita mundialista.

Ruego también para que Salvador Cabañas, primero, vuelva a su vida normal, y segundo, pueda regresar al fútbol. La violencia que ha generado el fútbol no es sólo acá en Colombia (pues ya ni siquiera en un homenaje a Pelé puede ir uno tranquilo al estadio). Así como Cabañas fue baleado, un hincha de Newell’s fue asesinado después del juego contra Huracán. Cosas tristes que empañan el fútbol y no se toman medidas.
Carlos Andrés Escobar B.
Psicólogo

martes, 17 de noviembre de 2009

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INEQUIDAD Y PARADOJA


Con estas dos palabras entiendo el sistema de nuestro campeonato. Tenemos que a lo largo del semestre, el equipo que consigue mayor puntaje no garantiza la obtención del título. Tenemos que hay un campeonato que resulta fragmentado en dos, pues el objetivo de la primera fase es entrar en el grupo de los 8 primeros y que de ahí para adelante, borrón y cuenta nueva para conseguir la estrella.

Por otro lado, súmenle que quien gana la Copa Postobón obtiene cupo a Copa Sudamericana así vaya de colero en el torneo. Pero la máxima es que un equipo que pelea el descenso perfectamente puede entrar a los octogonales, ser campeón e ir a Copa Libertadores!!!

Pues casos se han visto. Deportivo Pasto se va al torneo de la categoría B, pues otro elemento de tantos copiado del fútbol argentino es que el descenso sea por promedio. Paradójicamente, podría consagrarse campeón de la Copa Postobón y ganar cupo a torneo internacional. Bueno, pues el Deportivo Pereira podría también irse a disputar la promoción (el penúltimo de la A contra el segundo de la B), perder la serie, pero simultáneamente, hacerse al título local ganando los octogonales y disputando la final.

Y sin importar mucho los puntos que suma un equipo durante el acumulado del año, entonces cualquiera de los que están arriba podrían perder un cupo directo a Copa Libertadores por otro equipo que entre de octavo, gane el grupo y por ahí se ilumine y salga campeón. Este torneo, aparte de mostrar un discreto nivel futbolístico, es inequitativo y paradójico, pues no halla coherencia para premiar a quien debería adjudicarse el campeonato por ser el más ganador.
Carlos Andrés Escobar B
Psiólogo

miércoles, 11 de noviembre de 2009

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Kremlin de Kazán… La fortaleza que no pudo vulnerar el Barça


Kazán (en ruso: Казань, Kazáñ; en tártaro: Казан, Qazán) es una ciudad a orillas del río Volga, capital de la República de Tartaristán en la Federación Rusa. El «Complejo histórico y arquitectónico del Kremlin de Kazán está incluido por la Unesco dentro del Patrimonio de la Humanidad. Desde abril del 2009 lleva legalmente el título de "Tercera Capital de Rusia".

Esta es la casa del FC Rubin Kazan (en ruso: Футбольный клуб Рубин Казань), un equipo de fútbol de Kazán, Rusia. Actualmente juega en la Liga Premier de Rusia y participa en la actual UEFA Champions League. Es el campeón de la Liga Premier de Rusia 2008, siendo su primer título de liga. La ciudad cuenta con una hermosa fortaleza (Kremlin de Kazán), que en 2000 fue declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Una fortaleza que perfectamente puede ser comparada con la forma de juego del Rubin en la cancha, quedó demostrado en sendos partidos frente al mejor equipo del mundo en la actualidad, el Barcelona de España, derrotándolo sin atenuantes en su propia casa.

¿Cómo un equipo como el FC Rubin Kazan supera al mejor equipo del mundo en la cancha? Kurban Berdyev lleva una gran camándula en sus manos como cábala ya sea para rezar o simplemente por amuleto, pero que sorprendentemente le funcionó frente al Barza, sacándole 4 puntos de 6 posibles en su grupo. Berdyev plantea un esquema táctico de juego simple, con un 4-4-1-1. Su arquero, Ryzhikov; cuarteto defensivo; Salukvadze, Sharonoy, Navas, Ansaldi. Sus volantes: Noboa, Semak (capitán), los dos volantes de contención, Ryazantsev (derecha) y Kaleshin (izquierda) los dos volantes de salida. Domínguez y Karadeniz los delanteros.

El éxito del FC Rubin está en el orden táctico de los jugadores y la asignación de sectores en su planteamiento zonal, creando una forma de defender lo más segura posible… ¡Una “Muralla”! Es un equipo supremamente ordenado que presenta líneas escalonadas, sucesivamente, en donde los jugadores se mueven en función de la pelota, de sus compañeros, del espacio y del rival. Esta disposición del FC Rubin produce coberturas, permutas, repliegues, anticipaciones, interceptaciones como principios defensivos; pero también desmarques, ataques, contraataques, desdoblamientos, apoyos, paredes y cambios de orientación como principios ofensivos.

FC Rubin mantiene una presión entendida como una tarea defensiva, comenzando por sus delanteros. Domínguez y Karadeniz obstaculizan el desplazamiento de los portadores de la pelota, apoyados constantemente por la presión que ejercen sus compañeros de medio campo. Los mediocampistas son la pieza fundamental de esta presión, cuando la pelota circula próxima a sus zonas aguantan y duplican su identidad defensiva adquiriendo vital importancia el manejo de la agresividad en el uno contra uno. Cuando Barcelona abría la cancha para intentar juego, el Rubin se desplazaba a los costados recibiendo ayuda de los laterales y creando superioridad numérica siempre.

Barcelona siempre impuso su ritmo de juego pero sin variantes; a veces el juego largo es útil para romper esquemas zonales. Sin embargo, aunque lo ha hecho en otras oportunidades, en esta oportunidad Barcelona sólo se quedó en paredes y cambios de ritmo, lo que el Rubin leyó muy bien, pues lo controló casi sin tener la pelota en su posesión.

Su arquero, Ryzhikov, es básico por su ubicación y liderazgo, realiza constantemente coberturas sobre su línea defensiva; los dos laterales, Salukvadze y Ansaldi defienden zonalmente desde la línea delantera hasta la defensiva; los centrales, Sharonoy y Navas, defienden en la parte central y medio campo hasta las zonas laterales; los dos volantes centrales, Noboa y Semak (capitán), defienden las zonas del ancho y largo del campo; los volantes exteriores, Ryazantsev (derecha), Kaleshin (izquierda) defienden sus costados, el medio campo y los laterales y los dos delanteros, Dominguez y Karadeniz, defienden las zonas centrales contrarias y llegan hasta las zonas de las bandas mediantes basculizaciones.

Barcelona tiene su estrategia. Lo importante es que su mayor virtud es el control del balón. Pero su punto débil siempre serán los espacios. Y ya como lo había hecho el Chelsea (con mejor nomina que el Rubin) el año pasado, el Rubin explota los espacios que deja el Barcelona en el momento de recuperar la pelota, y ahí es cuando el barça se ve vulnerable. El Rubin lo entendió a la perfección. Los centrales del Barcelona acostumbran a salir con pelota dominada hasta mitad de cancha, haciendo que se conviertan en volantes de salida de su equipo, por lo que los volantes de salida del equipo catalán ya no son más de salida sino de creación, llegando hasta el área contraria y creando superioridad numérica ofensiva. Pero cuando hay pressing sobre los centrales del Barcelona o en su defecto los volantes de salida, es muy peligroso porque al perder el balón, fácilmente esos espacios pueden ser aprovechados. Chelsea tuvo para hacerle 5 goles al barça en la semifinal del año pasado, de manera que el Rubin le ganó un partido y le empató otro.
Una actitud excelente y un convencimiento definitivo por parte de los jugadores del Rubin hacen que el pressing produzca sus resultados frente al mejor equipo del mundo. Recuperar pelota, reducir el espacio del Barcelona, reducir la visión de juego de Xavi, Iniesta y/o Messi; acelerar las acciones del poseedor de la pelota, Keyta, Toure, Xavi; llevar al Barza al lugar que Rubin quería para quitarle el balón, disminuyendo el espacio a lo ancho y a lo largo de la cancha, creando superioridad numérica en torno al dominador de pelota.

Valorable lo del Barcelona que mantiene su identidad y persiste en el juego colectivo, a ras de piso, a un toque, buscando generar espacios con paredes, asociaciones, buena técnica, individualidades; valorable lo del Rubin Kazan que no sólo se defiende bien sino que jugando largo y corto en contraataque es capaz de derribar al mejor equipo del mundo gracias a la concentración del grupo y a una capacidad técnica del jugador sobre la trayectoria de la pelota, intuyendo su dirección, velocidad y posibles efectos gracias a la concentración sobre la pelota, sin perderla de vista, para asegurar buen contacto en el momento preciso y con la fuerza adecuada para lograr una buena culminación a una acción previa,, gracias a la coordinación de movimientos, dominio del cuerpo, relajación y equilibrio sobre el pie de apoyo de sus jugadores, gracias a la destreza en la ejecución de jugadores como Karadeniz y Dominguez, Ryazantsev y Kaleshin…

Algunos dirán que “no tienen nada”. Yo diría que existen formas de juego diferentes y válidas. Son dos estilos diferentes y son estrategias diferentes porque mientras Guardiola tiene casi a los mejores jugadores del mundo en cada puesto, Berdyev tiene un puñado de jugadores obreros, con pinceladas de Kandinsky en “Chori” Dominguez y Karadeniz y una gran camándula que al parecer lo ha ayudado a superar en estrategia al barça. Definitivamente el FC Rubin Kazan ha demostrado ser un verdadero KREMLIN, una verdadera fortaleza…

¿Será que Guardiola tendrá que llamar a Rijkaard, al no encontrar esta página (seguramente se perdió o se la llevo el holandés, para tener cómo reclamar derechos de autor a su patente) en el libro sagrado barcelonista? Habría que preguntarle a Eto y a Ronaldinho…

John Jairo Escobar
Psicólogo

jueves, 22 de octubre de 2009

Opinopincha



SEA EN LA RAYA O DESDE LA GRADA…


¿Afecta al equipo que expulsen al entrenador? ¿Cómo actúa un jugador cuando el técnico no está en el banco?

Es una situación que no debería suceder; sin embargo, se ha normalizado en la experiencia del jugador. El técnico sufre los partidos como un jugador, le afectan las circunstancias del partido, y como a cualquier futbolista, el árbitro “le aplica el reglamento”. Alguna vez vi que un árbitro le sacó amarilla a un técnico y éste, “salido de la ropa”, le tomó la tarjeta roja y expulsó al juez, expresando de esta manera su desacuerdo…

En nuestro fútbol, por ejemplo, eso se ha vuelto costumbre. Tanto en futbolistas como en técnicos, uno ve cantidad de resabios aprendidos no sé de dónde (dejémosle esa explicación a los antropólogos, a los psicólogos y a los historiadores). Por ejemplo, una de esas “mañas” es la de andar reclamando por todo. Si el juez pita o no pita falta, si hay fuera o no hay fuera de lugar, si saca o no saca tarjetas, si decreta o no decreta penal, etc.

Y eso hace que los partidos se interrumpan en su desarrollo; jugadores y técnicos se olvidan de su oficio primordial y los resultados, en ocasiones, terminan siendo responsabilidad de otros factores ajenos a lo futbolístico. En nuestro fútbol presenciamos algunos casos de ello, técnicos que se acostumbran a ver los partidos desde la tribuna.

El jugador sabe que el técnico saldrá durante el partido a dar instrucciones, uno ve muchos estilos, pues hay quienes prefieren guardarse las ideas para el entretiempo y otros que gritan desde que empieza el partido, “pegando alaridos” a cada instante. Hay quienes los prefieren sentados y otros en la raya; inclusive, ¡están los que quieren verlos por fuera del estadio!

Esta semana escuché que en Argentina están evaluando la continuidad de Diego Maradona como DT, pues la FIFA podría sancionarlo por cinco fechas por las declaraciones que dio en Montevideo luego de que su equipo venciera a Uruguay. Y qué importante es esa decisión… ¡Qué tal un equipo en pleno mundial sin el técnico!

Alguno dirá: “dirige el asistente y se acabó el problema”… Bueno, depende del caso, creo que el jugador no lo siente igual así sea muy destacado. Sea en la raya o desde la grada, el técnico es el técnico, tan determinante que un equipo puede cambiarlo argumentando que no le sirve un entrenador que no dirija desde el banco.
Carlos Andrés Escobar B.
Psicólogo

jueves, 15 de octubre de 2009

Opinopincha



FUTURO NEGRO

Lo sucedido el pasado sábado en el Atanasio Girardot de Medellín fue una pesadilla hecha realidad. Otra pesadilla, para ser más preciso. La derrota ante Chile fue un final esperado, aunque nunca deseado. La no clasificación a la Copa Mundial de 2010 termina de sellar una seguidilla de fracasos que desde hace un par de años el fútbol colombiano nos da a los amantes del "deporte rey".No sólo hablo de que completamos tres mundiales de fútbol sin participar de manera consecutiva, sino de que el nivel de nuestro balompié no es para nada bueno. Es desastroso.
El último logro que se consiguió fue el título del Suramericano Sub 20 que se llevó a cabo en el eje cafetero de nuestro país en el año 2005. Antes de eso, se pueden citar fracasos tras fracasos.Eliminaciones prematuras en Copa América, por ejemplo. Ni se diga de las patéticas actuaciones de los equipos colombianos en Copa Libertadores y Copa Sudamericana. Hace mucho tiempo que Colombia no pelea algo; algo importante… Ni siquiera la Copa de Oro, a la que antes éramos invitados de honor. Hoy en día ya ni nos llaman a competir. Pero lo que preocupa es que no se ve un futuro prominente, no se ve por dónde.
La generación de jugadores que ganó aquel título continental en la categoría Sub 20 en 2005 ya tendría que haber madurado lo suficiente como para que nuestro fútbol peleara algo y no quedara eliminado del mundial a una fecha del final de las eliminatorias. Lo curioso es que, probablemente, y aclaro que de esto no estoy seguro, en este momento el futbol colombiano ha logrado exportar la mayor cantidad de jugadores en su historia al exterior.Aquella madurez que se necesita para lograr cosas importantes ya no es excusa, y sin embargo, seguimos perdiendo partido tras partido. El 0-1 en Buenos Aires ante Argentina, la contundente derrota ante Venezuela y la reciente goleada en nuestra casa ante Chile dejan ver que el fútbol colombiano pasa por uno de sus peores momentos.
Realmente no sé si culpar a los directores técnicos que estuvieron al mando de la Selección en las eliminatorias mundialistas, que aún no acaba pero en las que ya no existe la más remota posibilidad de repechaje. O bien, si reflexionar acerca de las pésimas actuaciones del equipo nacional en partidos ganables y claves, como las de Perú en Lima, Uruguay de local y visitante y Venezuela, por nombrar algunas, porque actuaciones malas tuvimos varias en esta eliminatoria.Honestamente, no se me ocurre una solución al pozo futbolístico en el cual hemos caído ni es mi propósito dar la fórmula mágica que nos clasifique al mundial y nos haga ganar algo. Aun teniendo jugadores de buen pie, no creo que alguien en este momento pueda lograr algo con el fútbol de Colombia. Los casos Guarín, Rodallega, Zúñiga y Ospina son ejemplos de que sí hay potencial. Todos ellos, quienes juegan en Europa, ya deberían haber levantado el nivel de nuestro futbol. No obstante, algo está pasando, algo que impide nuestro progreso.

Cada partido que perdemos, que últimamente son muchos, me percato de que nuestro problema es falta de talento. Creo que tenemos buenos jugadores, pero no lo suficientemente buenos para ganar algo o meternos al mundial. Triste, pero cierto.El panorama no es para nada alentador. Sinceramente, no tenemos los medios. En pleno siglo XXI, la Selección Colombia no tiene una sede deportiva. Seguimos pensando que la ciudad en la que juguemos los partidos de las eliminatorias es la que va a determinar la clasificación o el fracaso. Creemos que cualquier jugador que haga dos o tres goles en las vísperas de las fechas FIFA es la solución.

Cometemos muchos errores administrativos que se extienden a todo lo relacionado con nuestro futbol. Entre ellos, pésimos árbitros, gramillas en mal estado, equipos que adeudan meses de salario y de seguridad social y otras cosas que no van al tema pero que son síntomas de lo mal que estamos y que se refleja en los resultados.Por ahora es muy complicado emitir un pronóstico acerca de nuestro futuro en el panorama futbolístico, pero me parece que no va a ser nada bueno. Por un buen tiempo tendremos que contentarnos con los logros individuales que los nuestros realicen en sus respectivos equipos en el exterior.
Sebastián Camargo
Estudiante Comunicación Social

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¿Barcelona o Xavilona?


El “Boom” que está causando el mejor equipo del mundo en la actualidad es fenomenal. No sólo por el futbol desplegado sino por la calidad de jugadores que tiene en su nómina, en un perfecto y sincrónico esquema de juego. Sin embargo, los dos últimos partidos del Barcelona en la Liga no le han sido nada fáciles a pesar de sus sendas victorias, frente al Málaga primero y después frente al Almería.

Precisamente frente a este último rival pasó algo que hacía tiempo no veía. Marca personal todo el partido a un jugador del Barcelona. ¿A Messi? ¿A Ibrahimovic? ¿A Iniesta? No, a ninguno de estos grandes jugadores, todos ofensivos. La marca personal fue para Xavi Hernández por parte de Xico. Ya frente al Málaga, Barcelona la había tenido difícil porque el pressing durante 90 minutos por parte del rival fue excelente, siempre empezando el marcaje por sus dos volantes de salida: Yaya Touré y Xavi Hernández.

El técnico Hugo Sánchez mandó a Xico durante los 90 minutos detrás de Xavi, y en mayor medida que la fecha pasada frente al Málaga, hizo ver a un Bracelona diferente. Sin embargo, gana el Barcelona y jugando bien porque demuestra que es un equipo compacto y que ha enfrentado a dos rivales que, si bien no lo han atacado porque las nominas no son las mismas individualmente, sí se han defendido muy bien frente a este potente equipo de futbol.

Para muchos, Barcelona no jugó bien el último partido, por ejemplo para el periodista Juan Pablo Varsky; pero me pregunto, ¿por qué dice esto? En mi concepto se está tan acostumbrado a ver al Barcelona golear y jugar bonito que cuando no lo dejan jugar, deben plantear otras alternativas DE JUEGO y eso es lo que este equipo ha demostrado. ¿Que no goleó al Almería? Hay que ver el trabajo defensivo que hizo Almería, y lo más importante, cómo anulo en un 70 u 80 por ciento el trabajo de su creador y cerebro de juego: Xavi.

Jugó bien Barcelona y ganó; le costó pero sigue ganando y gustando. No obstante, ya se empieza a ver que como estos dos equipos le hicieron frente, otros equipos de mayor altura pueden hacerle daño, sobre todo atrás, donde puede tener mayores falencias. Ya se lo hizo ver el Chelsea la temporada pasada y sin jugar sucio como argumentan alguno catalanes.

Lo que queda en el aire es: ¿se encontró la manera de controlar al Barcelona? Creo que sí, y no es neutralizar a Messi, a Iniesta, a Henry o al sueco. Es a Xavi Hernández, unido a una estructura y sistema de equipo compacto y de admirar. Barcelona no juega mal; juega diferente y sigue ganando. Pero atención: ya hay dos campanazos; uno, el del Chelsea en la Champions pasada, y el segundo, el de dos equipos modestos que encontraron una manera de disminuir su carácter ofensivo.


John Jairo Escobar B
Psicólogo

lunes, 21 de septiembre de 2009

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OTRA ADVERTENCIA PARA EL AUTOCUIDADO


Si el entrenador nos advierte que hagamos uso de nuestro tiempo libre con prudencia es por algo… Ese fue el mensaje de Guillermo Berrío, apodado “el teacher” por sus seguidores neivanos cuando aún portaba los guayos, quiso trasmitirle a sus dirigidos del Atlético Huila luego de la victoria contra Pereira. Tristemente, los futbolistas de la escuadra opita Hernán Córdoba y Mario Beltrán fallecieron en un accidente automovilístico.

Muertes trágicas de futbolistas hemos presenciado en nuestro país. Algunos jugadores han sido asesinados por andar en negocios turbios. Recuerdo que cuando Albeiro Usuriaga fue asesinado en el Valle, se decía que había sido por pleitos personales y deudas económicas con grupos delincuenciales. Pocos años después del asesinato de Andrés Escobar, un jugador del Envigado cuyo nombre no recuerdo, fue asesinado a tiros una noche producto de un altercado callejero.

Elson Becerra, un talentoso delantero que jugó en el Deportes Tolima y en el Junior, murió asesinado a balazos en la costa cuando bailaba en una discoteca. Podría mencionar muchos casos de jugadores que, inclusive, no sólo han muerto en situaciones violentas, pues varios han sido acusados de asesinar personas en accidentes de tránsito, también por uso ilegal de armas, jugadores involucrados en este tipo de escándalos caso Asprilla, Rincón, “tigre” Castillo, Diego Osorio, entre otros…

Lastimosamente vivimos en un país violento y nuestros jóvenes futbolistas en su mayoría carecen de formación moral para llevar una vida profesional, es decir, establecer rutinas responsables y sanas. No tenemos muchos ejemplos de futbolistas que por fuera de la cancha conserven una integridad personal que permita ver a los nuevos talentos que más allá de la gloria de ganar un partido o un campeonato, está el cuidado de sí, la vida misma…

Y en ese fútbol emotivo que hace que nuestras acciones sean desenfrenadas, caemos la mayoría. Se gane, se empate o se pierda, queremos expresar lo que sentimos entre insultos y elogios extremistas acompañados de los vicios y los excesos. He escuchado gente del fútbol afirmando que nuestros jugadores despilfarran su tiempo libre en los afanes de la noche; el gusto por el trago, los moteles y las fiestas.

Hay razones de fondo detrás de esta afirmación que vale la pena mencionar. Muchos jugadores en nuestro país ven en el fútbol una gran posibilidad laboral para subsistir porque sus posibilidades de educación fueron escasas. El negocio del fútbol, alimentado por dirigentes que piensan primero en el objeto de mercancía por encima del humano (algunos, no todos), explotan las ilusiones de aquel joven que sueña con jugar en el mejor club profesional. En un país de imaginarios sociales promovidos por agentes socializadores y medios de comunicación, alcanzar la fama y el éxito es un producto a la venta mas no una garantía real. Y los inexpertos jugadores, quienes aún son promesas, que creen todo lo que ven sus ojos y no toman distancia de las circunstancias para analizar consecuencias, se viven la vida al límite sin ningún tipo de proyección personal ni económica, cuando el camino por recorrer aún es largo…

La formación del futbolista en su dimensión integral es indispensable, y este trágico episodio es un argumento más para hacer una invitación: que una mente sana debe estar en un cuerpo sano. El fútbol es un deporte donde se aprende, pero no sólo de fútbol, sino también de las cosas vitales. Una de ellas, cuidar de nosotros mismos, cuidar de quienes están a nuestro lado, cuidar la vida, que es una.



Carlos Andrés Escobar B.
Psicólogo

jueves, 17 de septiembre de 2009

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LA SELECCIÓN ARGENTINA: DE LA CERTEZA A LA DUDA


¿Qué pasa con la Selección? ¿Quiénes son los responsables de que la Argentina no muestre su mejor expresión futbolística? ¿Hay factores extrafutbolísticos? ¿Pasa por las relaciones personales entre el grupo? La prensa argentina busca explicaciones.

La Selección Argentina ha sido una selección de polémicas, pero no porque sea polémica, sino porque los argentinos se viven el fútbol a tal extremo que la vuelven polémica. Quiero devolverme en el tiempo hasta el mundial del año 1994. Argentina venía de jugar dos finales consecutivas en mundiales, a nadie se le pasaba por la cabeza una eliminación. En esas eliminatorias, recordemos que el sistema de clasificación era diferente. Se hacía por grupos y los cupos se repartían para entrada directa o repechaje.

Sorpresivamente Argentina pierde el último partido de la serie en su estadio contra la Selección de Colombia, se arma el escándalo y convocan a Diego Maradona para que baje de la tribuna y juegue en la cancha. Sacan la casta y consiguen apretadamente la clasificación para Estados Unidos, mundial donde se desató otro escándalo por dopaje del ya mencionado ícono argentino.

Por fortuna para los argentinos, les sobran jugadores con alta calidad para enfrentar cualquier competencia sin importar el sistema que se imponga. Cambiaron las eliminatorias y ahora se enfrentan todos contra todos en partidos de ida y vuelta. El equipo que fue al mundial de Francia 98 dirigido por Daniel Passarella contaba con jugadores de jerarquía. No siempre se logra un equipo con una columna vertebral tan sólida: Roberto Ayala liderando la defensa, laterales de ida y vuelta como Javier Zanetti, volantes que se complementan en función defensiva y ofensiva como Simeone y Verón, volantes creativos con gambeta y generación de fútbol como Ariel Ortega y goleadores netos como Batistuta y Crespo. Y sin contar el banco de suplentes (Balbo, Delgado, Gallardo, Almeida, Claudio López, Sensini, entre otros).

Aunque se supo de las diferencias que hubo internamente en el vestuario entre el técnico y algunos jugadores, la Selección Argentina regresó de Francia con remordimiento de conciencia por no llegar más lejos teniendo equipo para ser campeón. Para el 2002, Marcelo Bielsa es nombrado para dirigir la Selección. Un técnico con disciplina, algunos le critican su modo estricto para desarrollar su sistema de juego ofensivo. Bielsa toma esta base de jugadores internacionales y le suma explosión. Tres centrales, volantes laterales, dos centrocampistas de contención, uno neto de marca y otro de ida vuelta caso Verón, un volante creativo y dos delanteros, uno de área y otro por fuera. Logró una campaña destacada, y en el mundial, también creyendo que serían campeones, se quedaron en primera ronda.

Más confundidos quedaron los argentinos, el orgullo nacional y los egos heridos nuevamente. Los dirigentes no dudaron en cambiar al técnico, pues se han metido en la cabeza que si no son campeones el proceso no sirve. Como argumento afirmaron que se necesitaba recambio, “adiós a las viejas glorias y apostemos por los procesos que vienen creciendo de las divisiones menores”.

José Pekerman, quien fue campeón en tres mundiales con la Selección sub-20, es nombrado para comandar el pesado barco de la Selección Argentina. ¿Qué le pidieron? Lo que siempre piden en Argentina: la Copa del Mundo. Luego de dos mundiales, la tensión aumentó al igual que el hambre de resultado y sed de victoria, lo cual provocó más presión. El equipo de Pekerman se clasifica con los jugadores que él mismo dirigió en categorías menores. Llega a cuartos de final y es eliminado por Alemania en tanda de penales. Los técnicos toman la decisión de renunciar porque saben que sus procesos se van al piso en menos de un minuto cuando los resultados no se dan. Pekerman sabía lo que le esperaba, lo vio en los técnicos anteriores, sufre interiormente como todo entrenador y se marcha.

La cosa cada vez se complica más para la Selección Argentina. Mientras Brasil cosecha títulos sin ser el Brasil 70, Argentina empieza a pasar de la certeza de ser una de las mejores selecciones del mundo a la duda, pues se preguntan cuándo van a volver al más alto lugar. Es apenas lógico, en Argentina el fútbol es más que un deporte, más que un deporte un dogma, más que una doctrina… Si ganan son los mejores, si pierden no se lo perdonan, se culpan queriendo llegar al fondo para hallar explicaciones.

Tienen jugadores que son claves en los clubes internaciones, pero en la Selección, no se encuentran. ¿Por qué podría pasar eso? Alfio Basile regresó a la Selección. Le pidieron llamar a los que estuvieran en su mejor momento futbolístico sin importar nombres. Y empezaron nuevamente las sospechas. ¿Pasará algo en la intimidad del vestuario argentino? ¡Claro que pasa algo!

El tema no sólo pasa por lo futbolístico. A los jugadores no les parece la idea futbolística de Basile, cada jugador toma su posición y el técnico se va. Desesperados por el destino de la Selección, y en plena crisis de fe hacia su religión futbolera, los dirigentes argentinos acuden a quien fue su “Dios” como jugador: Diego Maradona. Y de entrada se evidencian las distancias que el mismo ex futbolista provoca. “El capitán será Mascherano y no tendré en cuenta a Riquelme”. Riquelme sale a hablar, la prensa sale a hablar, los jugadores también lo hacen, Maradona sigue hablando, todos hablan en Argentina, se responsabilizan unos a otros. Tenemos que Argentina hoy es un mar de dudas.

De ese equipo al que siempre se le reconoce su técnica, su fútbol vistoso, su entrega en la cancha y el amor a la camiseta, hoy se le dificulta formar equipo. No necesariamente los que están en mejor forma responden como se espera en la Selección. Empezando porque el sistema actual de eliminatorias no permite que los equipos logren jornadas completas de entrenamientos, es muy difícil para un técnico conformar un grupo que comprenda su idea táctica en tan pocos días. Algunos preguntarán, bueno, por qué Paraguay, Brasil o el mismo Ecuador han podido soportar más de dos y tres mundiales consecutivos. Tal vez porque desde la cabeza, es decir, la dirigencia, se haya tenido una visión más ecuánime frente a cómo debe manejarse un proyecto con tantas variables en el camino. En Argentina le exigen resultados al equipo. ¿Han tenido paciencia para los procesos? No, porque formar un equipo de fútbol no es llamar a los mejores futbolistas y ponerlos a jugar, es también generar un clima de entendimiento cuerpo técnico-jugadores, aceptar limitaciones, comprender pensamientos divergentes, generar acciones de cooperación, establecer confianza y comunicación, saber lidiar el triunfo y la derrota, que todas la partes asuman un mismo objetivo y filosofía. Y eso, lleva tiempo…

Hace muchos partidos que no veo una Selección Argentina que juegue en equipo, mostrando una tendencia a resolver los conflictos futbolísticos con la genialidad de Aimar, Tévez, Messi, o algún talentoso. Es cierto que una individualidad rompe cualquier planteamiento táctico y que los planteles necesitan de éstas, pero también es cierto que de nada sirven las individualidades cuando no hay una idea de conjunto asimilada. Y si no hay un técnico que clarifique eso, se hace difícil explotar las cualidades de estos jugadores desequilibrantes.

En el fútbol de hoy eso de los grandes y los chicos ha dejado de prevalecer. En Brasil han entendido el fútbol actual, ya no es el Brasil que hacía muchos toques para llegar al otro arco y marcar, se han adaptado al fútbol moderno de pase largo y efectividad. Tal vez por eso siga ganando, entienden que los rivales también han crecido y no juegan siempre de la misma manera. Paraguay creció, ya no pelotean tanto, hoy sus jugadores son más técnicos. Ecuador creció, Venezuela creció, Bielsa tomó a Chile y prácticamente lo regresó al mundial. Y hay que reconocer que el rival también juega, tanto a Argentina como a Brasil les ganan. ¡Bolivia los ha goleado sin piedad!

No voy a entrar en la discusión sobre la función de Maradona como técnico. Lo vi dirigir en el fútbol argentino hace años y siempre he pensado que para ser técnico hay que formarse en conceptos técnicos, tácticos y físicos, y también en metodologías pedagógicas independiente de que se tenga camerino, pues es un factor que indudablemente para mí aporta bastante; muchos critican sin haberse puesto los guayos alguna vez. Creo que en todos los equipos deben sentarse a dialogar, definir lo que se quiere, cómo se va a lograr y trabajar con las personas que compartan la misma idea, más en circunstancias difíciles donde sólo se ven reflejadas las dudas.

Carlos Andrés Escobar B.

Psicólogo

simplementepalabras@hotmail.com

domingo, 26 de julio de 2009

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LA MOTIVACIÓN: EL JUGADOR NUMERO 14

Tanto estadistas como conocedores del fútbol afirman que hay partidos especiales que no son necesariamente los habituales “clásicos”, en los cuales un equipo ha contado con un jugador de más en el partido, y puntualmente, se refieren a un jugador que no se encuentra en cuerpo físico dentro de la cancha. Incluso se le oye decir a los mismos entrenadores y jugadores cuando afirman que ese jugador hace parte del espectáculo futbolero y que influye notablemente en las incidencias del juego.

Cualquiera podría pensar que aparte de los 22 jugadores que piensan en cómo dominar la pelota bajo el mando de un juez central junto a dos árbitros asistentes, quienes también imparten órdenes durante el juego, hay un sujeto dirigiendo el partido que no está en el banquillo de suplentes, rodeado por una línea que limita el espacio hasta donde le es permitido a los directores técnicos dirigir. Por supuesto, estamos hablando del cuarto árbitro, ese que tiene la tediosa labor, a los ojos de quienes están en la tribuna, entre otras, de alzar una paleta o mini-tablero electrónico para indicar una sustitución o el tiempo de adición. ¿A quién que esté viendo un partido por televisión no le da rabia que mientras su equipo amado está en plena jugada de gol le cambien la toma de la cámara sólo para mostrar que se va a adicionar uno, dos o tres minutos que pueden parecer uno eterno...?

Dejemos al cuarto árbitro tranquilo donde estaba para que siga haciendo lo suyo. El jugador número 12 al cual se refieren algunos entrenadores y futbolistas no es otro futbolista que está afuera de la cancha. Se trata de otro que, sumado a otros, se convierte en una especie de masa o una hinchada. Es evidente entonces que nuestro jugador número 12 está en las graderías del estadio. ¿Cómo no escuchar el rugido de muchas almas reunidas alrededor del césped que mantienen ahogado el grito de gol, que se unen algunas veces para elogiar a alguien, o bien, para descalificar a algún actor del teatro del fútbol que esté en la cancha?

Otro posible jugador número 12 podría ser el mismo entrenador. Es apenas lógico. ¿Quién aparte del entrenador arma la alineación, quién hace las sustituciones o quién le hace ver al jugador de fútbol aquello que le impide realizar lo trabajado en el entrenamiento por las emociones del partido? No hay discusión; a quien sus pupilos le llaman “profe” por respeto y cariño podría también ser ese mágico jugador número 12.

Ahora, ya podemos hablar de 11 jugadores en la cancha que se baten como leones para defender su arco y convertir goles en el otro, un decimosegundo jugador que es el adiestrador, y un número trece constituido por seguidores y fanáticos que apoyan. Al juez central no lo contemos porque no juega a favor de nadie... Cualquiera podría preguntar: ¿y qué hay de los que están en el banquillo de suplencia? Sencillamente, hacen parte de los 11 desde que el orientador decide ingresarlos al juego.

Nos faltaría un jugador, uno que se deja ver a través de las manifestaciones de actitud y de ganas de los jugadores, y que así como el técnico y los sufridos hinchas, influye en el rendimiento deportivo de nuestros futbolistas... Su nombre: motivación.

Definida por algunos psicólogos del deporte como “la dirección e intensidad del esfuerzo hacia determinadas metas, tareas o situaciones”, la motivación en un futbolista podría atribuirse a varias razones como buscar aprobación de parientes y amigos cercanos, querer competir, considerar el fútbol como un estilo de vida, anhelar el éxito o sentirse bien liberándose emocionalmente, entre otras.

Para concluir, el jugador número 14 se diferencia del jugador 12 y del 13 ya que depende del futbolista mismo lograr o no lograr lo que se propone por más de que haya influencias de carácter externo. El “profe” te puede decir lo que debes hacer en la cancha y la tribuna te puede alentar a todo momento; incluso, el psicólogo te puede motivar aun sabiendo que tu último parte médico dice que estás totalmente habilitado para rendir eficazmente. Pero quien en últimas toma las decisiones en la cancha, así como las decisiones vitales del día a día, eres tú mismo.
Carlos Andrés Escobar B.
Psicólogo

viernes, 10 de julio de 2009

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LA IRA DEL FÚTBOL


Desde el 2 de Julio de 1994, esa fecha maldita para el fútbol colombiano, recuerdo con nostalgia el mundial de USA. Recuerdo que ese día en la mañana, muy temprano, escuché la terrible noticia del asesinato de Andrés Escobar. Así como la muerte del defensa antioqueño, situaciones altamente violentas se viven a diario en Colombia y en el mundo.

Negar que el fútbol no invita a la violencia sería comerse una gran mentira. Este fastidioso tema de la violencia en el fútbol no viene de hoy, pues cuando se revisa la historia, uno encuentra cosas como la batalla de Berna en el mundial del 54, por ejemplo, y muchos otros episodios lamentables, que da hasta tristeza mencionarlos. Los grandes responsables de la ira del fútbol somos todos en cierta medida, ninguno se salva. Ya perdí hasta la cuenta de cuántas veces los jugadores se han ido a las trompadas, los entrenadores, los mismos árbitros, las hinchadas (algunos son vándalos disfrazados de hinchas) y hasta los mismos periodistas, quienes agreden verbalmente sin tener mucha conciencia de ello, o bueno, tal vez la tengan y lo hagan adrede bajo ciertos intereses, eso es indudable… ¿Cuántos más tienen que morir por un juego de fútbol? ¿Vale la pena perder la vida por un partido o por un campeonato?

Quienes somos aficionados al fútbol, caemos la mayoría de veces en la ira del fútbol, nos dejamos contagiar por el afán de victoria, la calentura de los partidos, ese “morbo” al que inducen los personajes de los micrófonos, esa sed de pasarle por encima al otro a como dé lugar, y de esa forma, en vez de ayudar a apaciguar los ánimos, nos vamos convirtiendo en uno más de la masa bruta que sólo quiere “matar” a otro.

Lo más preocupante es que uno sale a la calle, al colegio, al trabajo, a un evento cultural o cualquier lugar, y se encuentra al demonio encarnando los cuerpos de las personas, percibiendo conductas con ansias de provocar trifulcas y desmanes. Somos testigos de actitudes rencorosas y destructivas a diario, se oyen toda clase de injurias e improperios y vivimos con los pelos de punta con tantos problemas sociales.

Es triste una vez más tener que denunciar la impunidad en la que vivimos, y que aquí se sigan clavando cuchillos y quemando con balas… Hay poca tolerancia sobre las situaciones que se presentan, se tiende a no aclarar los hechos, y hemos llegado a tan alto grado de naturalización del fenómeno violento que ya estos episodios se viven como rituales del día a día, con la lástima que siento por algunos que hasta les da risa ver la carencia de un “quién” o un “qué” para regir nuestros modos para alcanzar la virtud de ser pacíficos y actuar como tal. Y nunca dejo de pensar en que todo esto que pasa lo ven nuestros educandos, y me pregunto qué se debe hacer para que nunca caigan en desgracias como la de muchos futbolistas que paran en la fiscalía o en la cárcel… Qué horror.
Carlos Andrés Escobar B.
Psicólogo